jueves, 30 de abril de 2020

ROSABULARIO VI: Las palabras de Rosa María González Motilva

Mientras estamos confinados, te busco, mamá. En el barrio, en casa, en Tarazona, en mi niñez. Y te encuentro en todas partes.
En la imagen, la iglesia de San Joaquín, en la calle San Antón, donde mamá jugaba de pequeña con sus amigas casi enfrente de su casa.

-Maula: vago, inepto, que no vale para hacer las cosas.
-Julijustrín: apelativo cariñoso, derivado seguramente de "julijustri".
-Julijustriano: derivado del anterior.
-Qué cosa más linda y hechicera: esto solía decírselo a los niños pequeños... y también a los mayores.
-Mardano: aunque al parecer significa "borrego", ella lo usaba de forma cariñosa.
-Malendoli: parece de origen italiano, pero si lo es, se trata de una palabra MUY  rara, que por lo poco que he podido averiguar, significaría algo así como "de mala gana". No obstante, mi madre lo usaba como apelativo cariñoso. Habrá que seguir nvestigando...
-Apretullos (o apetrullos): otra palabra rarísima. Creo que significaba "apretujones", pero no estoy seguro.
-Boniato/a: lo usábamos como saludo y despedida.
-Bosniata: variante de la anterior.
-Cojona: ¡Qué cojona!, decía cuando se enfadaba. Mi tía Tere también lo usaba muy a menudo :).

miércoles, 29 de abril de 2020

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (95)

-Nosotros nos vamos ya a la cara oculta de la Luna, que para luego es tarde -se despidió Bumerang de la concurrencia, así en general-. ¡Pelotón! ¡Marchen! ¡Victoria o muerte!
-Igual te has sobreactuao un poco, Bomby, colega -le dijo la Kosa.
-¿Tú crees? Es que estoy algo nervioso con tanta responsabilidad.
-Volvemos en un par de días a todo tirar, tú no te preocupes, Magalí, chata -se despidió Grima de la camarera.
-No hay prisa -dijo Marlene.
Fuera de "El Eskrull Achispado" reinaba la noche, que es una cosa que se dice siempre, pero uno no sabe muy bien por qué, porque nunca ha visto una señora con corona sentada en su trono a las tantas ni nada parecido.
-¿Cómo llegamos hasta allí? -preguntó Ojo Falcónido, apuntando con su arco hacia la luna llena.
-Pues está chungo. Y eso que es to´ tieso -dijo la Kosa.
-A mí no se me ocurre nada -reconoció Lidl, bajando la mirada.
-Regocíjase mi corazón de guerrero en no teniendo que ir a ver a mi papá, que me tiene inquina -dijo Thordo-. Yo podría llevaros hasta el refulgente astro supra nos, pues que como dios no preciso respirar, mas que mis arrojados compañeros de armas asfixiaríanse en el empeño.
-Hay que ver qué pico de oro tienes, rubiales -le dijo Madame Güeb.
-Esta no puede llevar a nadie cuando se proyecta en el espacio. Aparte de que esta prefiere ir a Guakanda a cortar cabezas con Kalibán.
-A ver, yo, en mi humilde calidad de sumo mentor de las artes místicas, conozco un hechizo que nos vendría de perlas. Solo tiene un pequeño pero...
-¡Desembucha, Rarillo! -lo animó la Kosa.
-Si lo uso yo solo va como la seda, pero por cada acompañante que venga de paquete, la probabilidad de que el hechizo falle aumenta un diez por ciento.
-Espera, que cuento. A ver... quietos en el sitio, leñe... Diez, somos diez -contó la Kosa.
-Igual es mejor no arriesgarse -recomendó Ojo Falcónido.
-Igual. Esperadme un momento -dijo Bumerang, volviendo a entrar en "El Eskrull Achispado".
-¿Adónde va el tiracosas? -se extrañó Esteban Rarillo.
-CLAK-CLOK -clakclokeó la noche, que a lo mejor sí tenía corona después de todo.
-¿Quién vive? -preguntó Thordo hacia la fuente del ruido.
-Si es Rarillo y compañía, mecagontusmuelas. Me alegro de veros, mamones. ¿Alguien quiere comprarme un maneki-neko? A euro la docena. Incluyen pilas -ofreció Zorrezno, saliendo de debajo de una montaña de gatos de la suerte chinos.

martes, 28 de abril de 2020

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (94)

-Menuda paliza que os hemos propinado, hijo -se jactó Roberto Franco, Zumbadete entre los del gremio-. ¡Tres a cero! Modorrok no ha dado ni una. Primero saca piedra contra papel, luego papel contra tijera y para acabar de rematarla, tijera contra piedra. Si es que no se puede ser más manta.
-Claro, con Madame Güeb profetizando sobre la marcha lo que iba a sacar el cabezudo bracicorto, así cualquiera. Y no me llames hijo, cojostias. Te tengo dicho que mi padre es Mañeto, a ver si te enteras.
-No sabes lo que me duele oírte hablarme así, hijo de mis entretelas. Con lo que yo os quiero a Guanda y a ti, aunque tengas ese carácter.
-¡Y dale con la empentada! Que no somos familia, carcamal.
-Pues bien que me aceptabas los regalos que te enviaba cada cumple.
-A ver. Eso fue hasta que salió a la luz lo de nuestro verdadero papá y más que nada para que los de Amazon no hicieran el viaje en balde, con eso de que vivíamos tan a desmano.
-A tu difunta madre Miss Norteamérica, a mi Madalena, le habría dado un algo y ahora que me fijo, me están entrando taquicardias ante semejante ingratitud. 
-Tú mismo. Di lo que quieras, pero no tenemos nada en común.
-Hombre, los dos somos velocistas.
-Sí, pero yo es porque soy mutante y además me expuse con dos pelotas a las Nieblas Terrógenas, y a ti te mordió una langosta y ya. Para partirse.
-Una mangosta, niño.
-Buf, menuda diferencia, dónde va a parar.
-Di lo que quieras, Pedrito, hijo, pero que sepas que como tu padre que soy, te gano en una carrera sin despeinarme.
-¡Ay qué risa, tía Felisa! ¿Hablas en serio?
-Vaya que sí. Saliendo de esta mesa, damos la vuelta al mundo y el primero que llegue y se beba esta pinta de cerveza, gana. Si soy el primero, vendrás cada año conmigo a ponerle flores a tu querida madre. Si pierdo, reconoceré públicamente que tu papá es el imán con casco ese.
-Mira, así dejarás de darme la barrila con el tema. ¿A quién ponemos de juez?
-Al Hombre Kosa, que es un señor muy serio. ¿A que sí?
El doctor Sillas, que hacía rato que se había acabado los boquerones, asintió con la cabeza.
-Pues cuando nos dé la señal.
El Hombre Kosa se levantó de su silla, alzó la mano, mostró el dedo índice, luego el corazón y por fin bajó el brazo pantanoso dejando el suelo perdido de miasmas. Mercurio salió escopetao.
Zumbadete se lo tomó con un poco más de calma, se acercó a la mesa y cogió la jarra de cerveza.
-Te pago tres raciones de anchoas, una de calamares picantes y otra de olivas con pimiento.
El doctor Sillas alzó el dedo pulgar. Instantes después llegó sudoroso Mercromino, a tiempo de ver cómo se trincaba la Guinness Zumbadete mientras el Hombre Kosa le levantaba el brazo libre.
-¡Me cisco en mi jodivida! ¿Cómo lo has...?
-Aficionado... Cuando seas padre, comerás lentejas. Vete comprando rosas -le dijo Zumbadete, entre trago y trago.

lunes, 27 de abril de 2020

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (93)

-Venga, hasta luego -se despidió la Panthera-. Ya sé que es imposible, pero no me echéis mucho de menos, simples ciudadanos de a pie con algún que otro superpoder. ¡Vámonos, mis súbditos peludos! Arreando a Guakanda, que pa´ luego es tarde.
-Ten, ponte la rebeca antes de iros, que en la jungla refresca mucho por las noches -le dijo Marlene a Acosador Nocturno, encasquetándosela.
-Verflixt und zugenäht! Vale, pero que conste que me la pongo porque yo quiero, señora.
La Kosa aguardó a que Ta´Challa y sus recién nombrados súbditos hicieran mutis por el foro antes de hablar:
-Siempre cabe la posibilidad de que Juanqui McCoy estrelle el Kinjet -le dijo a Bumerang-. Dios aprieta pero no ahoga.
-Bueno, estoo... yo -titubeó Bumerang-. Si no os importa, voy a pasar lista para estar seguro. Kosa... estás aquí. ¿Ojo Falcónido?
-¡Presente!
-¿Zumbadete?
-Está en la mesa del fondo charrando con Mercromino -señaló Grima.
-Ah. ¿Lidl?
-¿Eh? ¡Señor, sí, señor! Ya me disculpará, el cubo de Rubik este, que se me resiste.
-¿Arcangelico?
-Yo. A propósito, si tienes un momentín, quería comentarte algo sobre un posible cambio de nada en el equ...
-Si no te importa, luego hablamos, que estoy pasando lista. ¿Doc Rarillo?
-El Taumaturgo non plus ultra a su servicio -respondió el maestrillo de las artes místicas esas.
-Vale, pero tú también vienes, ¿no? -se aseguró Bumerang-. ¿Mantisa?
-Esta ha olvidado cambiar teléfonos con Kalibán. Esta, Marimandonna Celestial, estima adecuado retomar la ingesta de Pharmaton Complex.
-¿Madame Güeb?
-¡Ah! ¿Que nos vamos por fin? Me han salido arrugas de esperar.
-Tampoco es que pudieran salirle muchas. ¡Huy! Perdón -se tapó la bocaza la Kosa, llevándose las manazas a la entrepierna.
-Y para terminar, ¿Thordo?
-Hállome aquí, no temáis. Una cosa debo pediros, valeroso guerrero -dijo Thordo.
-¿Es a mí? -preguntó Bumerang.
-A vos, capitán de nuesas intrépidas huestes, ciertamente. El caso es que saber querría si sería posible que fuéramos a la Luna en vez de a Asgardia de Arriba.
-¿Y eso?
-Confesar he que he tenido problemas con mi progenitor, pues que echome de casa y aún le guardo cierto resquemor.
Bumerang miró a Esteban Rarillo, quien se encogió de hombros. Debía tomar su primera decisión como líder, por sí solo.
-Que venga uno del otro equipo. Va, lo hacemos a piedra, papel o tijera.

domingo, 26 de abril de 2020

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (92)

-Bueno, Guanda, hija, tú te lo piensas y ya me dirás. ¡Jalactus, Estrella Plateada, doctor Sillas, Toño Starsky, Rayao Negro, Sasquatchico, Rojijulka, Ilusión y Hombre Sorbete, yo os convoco a todos a la vez para no gastar saliva y líneas de diálogo! Tenéis sillas para todos aquí en mi supermente. Robby, niño, no te me sientes en el sofá que luego me lo dejas perdido de humedad. Jalactus, cuidado con el techo, que me lo rayas con los cuernos del casco.
-Usted perdone, Profesor Porno -se disculpó el Hombre Sorbete, que aún recordaba el porrón de insufis que le había cascado Carlos Francisco Javier cuando estudiaba en su escuela.
-Sí, que aquí el único que puede dejarlo perdido de humedad es el cabeza calvero este -comentó Guanda Minimoff con bastante mala baba, todo hay que decirlo.
-No son cuernos, es el traje regional de mi pueblo.
-Esto es muy incómodo -dijo Ilusión, tratando de no mirar a su ex.
-Sasquatchica. Es "sasquatchica", ojo.
-Simplemente fascinante -comentó el Hombre Kosa a Rojijulka, sentada a su lado en el sofá-: dado que somos constructos mentales, representaciones conceptuales en el nivel telepático, he recuperado el habla y puedo tocarte sin temor a hacerte arder.
-Aunque me tocaras en el plano físico tampoco me ibas a hacer arder, con semejante careto. Pero vamos, tú inténtalo e igual te reviento -le advirtió Rojijulka.
-... -comenzó a decir Rayao Negro.
-No, tú usa el pizarrín por si las moscas -le aconsejó el Profesor Porno-. A ver si mi inmensa bóveda craneal va a hacer de caja de resonancia y la liamos.
-¿Para qué nos has llamado, telépata humano alopécico? -preguntó la pizarra.
-Todos vosotros habéis sido rechazados en la elección de equipos, conque vamos a montar uno propio que va a ser la órdiga para sacarles los colores.
-Yo con estar en los Iluminaos contigo ya voy sobrao -dijo el Hombre de Lata.
-A mí me pasa igual, mis esposas me reclaman. Bueno, y tengo varios mensajes sin contestar de la Maru.
-Yo es que no pienso estar en el mismo equipo que la elementa esa -dijo Ilusión.
-¿A quién llamas elementa? -preguntó la Bruja Escarchada-. ¿A que te parto en dos de un hechizo?
-Tampoco sería la primera vez -dijo Ilusión.
-Servidor tampoco va a trabajar con Jalactus. A todo esto, ¿te ha llegado la demanda de mi abogado?
-No, pero vamos, que cuando me llegue, como soy ultrapoderoso igual me la paso por el forro.
-¿Y tú, Sasquatchico? -preguntó Carlos Francisco Javier.
-Mejor me voy, o si no la tenemos -se despidió Sasquatchica dando un portazo.
-¿Qué le pasa? -se extrañó el doctor Sillas.
-Ha tenido algún rifirrafe con su identidad sexual de un tiempo a esta parte -le explicó Rojijulka-. A mí una vez me salió decirle Sasquatchico sin querer y no veas cómo se puso la tía. Que si me iba a denunciar, que si no tenía ojos en la cara, que si esto con Alfalpha Fly no pasaba… Ah, una cosa: tú me tocas otra vez y te hago un nudo bien preto con las carúnculas esas que te cuelgan alrededor del cuello, cayo malayo.
-Hala pues, los que estén conmigo, que se queden -dijo el Profesor Porno.
Acto seguido Jalactus, Estrella Plateada, el Hombre de Lata, Rayao Negro, Rojijulka, Ilusión y Guanda Minimoff -estos dos últimos manteniendo la distancia de seguridad- enfilaron hacia la puerta mental del cabezón del profesor Porno. Robby Drake, una vez vio que no le iba a poner nota, no tardó en seguirlos.
-¿Puedo quedarme a vivir aquí? -le preguntó el doctor Sillas, que había descubierto las revistas bajo el sofá.

sábado, 25 de abril de 2020

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (91)


Mientras Uatutrí, que soy yo, volvía de sacar la basura para ponerse a narrar en condiciones en su cuartito lleno de cachivaches -¿he escrito yo eso?- con vistas a la Tierra, en "El Eskrull Achispado" el profesor Porno comenzó a sudar profusamente, que es como sudar mucho pero en fino. ¿Exceso de pintas de cerveza? ¿Un ataque inesperado de tercianas? ¿El coronavirus? ¿Un caldito demasiado caliente? ¡No! Carlos Francisco Javier estaba comunicándose mentalmente con media docena de parroquianos a la vez, que es algo que cansa mogollón, de ahí las sudadinas del telépata calvorota.
-Arcangelico, majo. ¡Dichosos los ojos! Pasa y siéntate en mi cabeza.
-Hombre, Profe, tenemos confianza pero tampoco hay que pasarse -dijo Arcangelico.
-Quiero decir que te pongas cómodo dentro de mi fabulosa mente, que hay mucho espacio.
-Ah, eso es otra cosa. Mejor me quedo volando por aquí. ¿Qué quería?
-Qué cosas tienes, era por saludarte.
-Es que siempre que llama usted a la Patrulla Picante toca marrón de los gordos.
-Qué va, nada de eso. Era solo para que me recomendaras al tiracosas australiano líder de tu equipo para que quite al cabeza pepino de Lidl y me incluya a mí.
-Yo le pregunto, pero está difícil, profe.
-Ya me cuentas. ¿Bruja Escarchada? Pasa, pasa y siéntate... -el Profesor Porno alzó la vista hacia Arcangelico-. Busca un sofá de guata estampado dentro de mi mente y ponte cómoda, bombón.
-Oye, carcamal, a ver esas confianzas, que podría ser tu nieta -le reprochó Guanda Minimoff sacando a pasear la mano de lanzar hechizos.
-Relaja la r... o sea, no te sulfures. Quería decir "jovenzana turgente".
-Eso sí, la más prieta de mi equipo. Al grano, matusalén.
-¿Recuerdas cuando eras mala y formabas parte de la Hermandad de Mutantes Diabéticos con tu canoso hermano Mercromino y vuestro papá Mañeto? ¡Anda que no nos dimos de tortas la Patrulla Picante con vosotros! Qué buenos tiempos, ¿verdad?
-A ver si leemos más tebeos míos porque hace ya un porrón de años que me volví otra vez más mala que arrancada, viejales.
-¿Y no te gustaría desunir el equipo en que estás ahora, simpática? Cargándote a Modorrok, se me ocurre, así a bote pronto.
-Pues fíjate que no me disgusta del todo la idea... pero no. Que ahora soy otra vez de las buenas y mientras me dure el siroco no es cosa de hacerles semejante canallada. Oye, ¿qué tienes aquí escondido? -dijo Guanda Minimoff, metiendo la mano debajo del sofá-. Sukia, Odeón, Hembras Peligrosas, Lib...
-Se me debieron traspapelar ahí cuando era joven. Es que tengo mucho espacio en mi cabeza y siempre se queda algún rincón sin limpiar...  -se excusó el Profesor Porno.

viernes, 24 de abril de 2020

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (90)

He preferido volar de vuelta a la Luna en vez de teleportarme. Es un poco más lento y he tenido que abrocharme la túnica y ponerme un gorro de ciclista de poliéster, de esos que te tapan las orejas, pero así tengo tiempo para meditar sobre mi visita al señor autor a lo largo del inconmensurable vacío cósmico, si el inconmensurable vacío cósmico no estuviera hoy tan lleno, cáspita.
Una oleada de incontables viajeros espaciales parece fluir en un único sentido en pos de un destino desconocido. No sabía yo que hubiera puente.
Una docena de Celestinos encabeza la imponente caravana de seres, seguida por Meón y la Unamente. Tras ellos, muchos otros: exheraldos de Jalactus, Agüelos del Universo (Champiñón, Recopilador, Floricultor, Mirón, Gran Máster Dj...), Cometilla, Ricardito Conductor, Capitán Marred...
-¡Paso que voy, vejestorios! -grita Juanita Gris, la Felisa Oscura, al adelantar a los Celestinos a toda mecha.
-¡Si es que van como locos! -se queja un Celestino.
-Desde que le dio por ponerse gótica a la niña esa no hay quien la aguante -añade otro.
-Y encima adelantando por la derecha. ¿Dónde vamos a parar? -comenta un tercero.
Entre la corriente de viajeros del cosmos, veo a uno conocido que no parece tener frío, porque va con un body rojo sin mangas de los de hacer Pilates y un cinturón taparrabos verde bastante vistoso pero poco práctico para abrigar las partes pudendas, vamos, digo yo. Y eso que ya peina canas.  Claro que también lleva una capa esmeralda muy chula y fijo que se envuelve con ella a la que no le mire nadie. Que el espacio es muy traicionero a la hora de lucir bíceps y pantorras.
-Hombre, Uatutrí, ¿qué es de tu vida? -me pregunta.
-¿Cómo va eso, Extrañao? 
-Pues ya ves, tirando.
-¿Adónde van todos esos?
-Vamos al planeta Lego de fiesta, que nos ha invitado. Nos ha pedido que montemos una bien gorda y así de paso le espantamos los piojos.
-¿Y todos esos exheraldos? Tenía entendido que habían dejado lo de buscar planetas.
-Bueno, sí, pero es complicado quitarse del todo de repente y de vez en cuando cometen algún pecadillo. Y claro, una noche de farra es una noche de farra...
-No te veía yo tan fiestero, compañero Extrañao.
-No, si yo voy a controlar que no dejen a mi hijo hecho unos zorros, que luego nadie se queda a limpiar.
-No sabía que tuvieras un hijo.
-Sí, hombre, sí. A Lego lo creé yo. Los últimos eones nos hemos distanciado un poco, pero le tengo cariño. ¿Te vienes?
-Me gustaría, pero tengo asuntos urgentes de vital importancia que despachar.
Prosigo mi viaje por la inmensidad cósmica, alejándome de los fiesteros espaciales. La familiar Área Añil de la Luna no tarda en aparecer ante mí.
-¡A ver si sacas la basura de una vez, Uatutrí, cari! -me saluda Ulpiana.