viernes, 12 de octubre de 2018

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (22)


Mas volvamos al "Eskrull Achispado", estimado lector -gracias, papá-, donde Nos, el Narrador Omnisciente y Arrebatador, habíamos dejado unos cuantos interrogantes sin resolver, a saber:
-¿Se liarían a bolazos de nieve el Hombre Sorbete y Jacobo Frisqui?
-¿Calentarían a base de bien Ilusión y Juanito Tormenta a la Cerilla Humana Original?
-¿No contraviene lo anterior lo postulado por Spottiswoode-Lobanillos?
-¿Qué pensaba hacer Marlene Milagros de Todos los Santos al respecto?
-Y, sobre todo, ¿acabaría Martinezx calentando la salchicha del Hombre Sorbete?
Interrogantes todos ellos que, mal que nos pese, van a quedar relegados al amargo limbo de las preguntas sin respuesta, justo en el cajoncito entre las question tags esas tan raras de los anglosajones y las interrogativas retóricas. Tú sigue leyendo y verás por qué, pap..., esto, amigo lector.

-Disculpa, Bunny, tío, me ha entrado un mensaje -dijo la Kosa.
-Nada, tranquilo. No sé si pedirme otra cerveza -comentó Bumerang.
Por todo "El Eskrull Achispado" se oyeron alegres y cantarines soniquetes. Todos los parroquianos sacaron sus móviles, incluidos el Hombre Sorbete, las dos Cerillas e Ilusión, quienes parecieron perder las ganas de zurrarse la badana ipso facto.
-¡Por las barbas de mi querida tía Petulia! -exclamó Ben Grima-. No puede ser... ¿A ti no te ha llegado nada?
Bumerang consultó su teléfono.
-No.
-¡Maylin, guapa, ponme aquí veinte jarras de Guinness! ¡Y seis Mort Subite de cereza para mi colega!
Un segundo después, la barra se llenó de clientes.
-¡Siete chupitos de manzana, sin hielo! -solicitó a toda prisa el Hombre Sorbete.
-¡Una botella de orujo del bueno para mí y mi colega Juanito! -pidió la Cerilla Humana Original.
-¡Ocho sol y sombras, rápido! -fue la comanda de Minimus-. ¡Y cuatro carajillos y siete anisetes para la mesa del fondo!
-Maza querer cuarenta y siete absentas negras Hapsburg Gold Label.
-¡Cuatro botellas de Baileys, dos de cazalla, tres de vodka y una de Anís del Mono para la mesa del mus! -pidió Jalactus, abriéndose paso a codazos entre la ansiosa concurrencia.
La familia real antihumana, que también había recibido el guasap, volvió a entrar por la puerta de "El Eskrull Achispado" para tratar de coger sitio en la atestada barra.
-¿Qué pasa? -preguntó Bumerang.
-¿En serio no te ha llegado? -se extrañó la Kosa.
-No, no.
-Qué raro... ¡Ah, claro! Es que no estás en el grupo de tipos con...
-... superpoderes -concluyó Bumerang en voz baja.
-Sí, eso. Jo, tío, qué mal rollo... Va, que te agrego. ¡Eh, Rayao Negro, sin empujar! ¡No haberte ido antes, hombre!

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (21)

Mientras tanto, que ya es decir, Toño Starsky, el Hombre de Lata, sobrevolaba el océano Atlántico, por poner uno bien gordo, en pos de su objetivo, un hombre entregado a una misión, al que ni las procelosas aguas, ni el exceso de comas, le harían desistir de su empeño. Desde su despacho-picadero en Industrias Starsky, su ardiente secretaria Pepi Potes no hacía sino mandarle mensajes de voz picantorros; mas Toño era un hombre que siempre había sabido establecer un orden de prioridades, mal que le pesara a su escroto, y lo que tenía entre manos era mucho más importante que un revolcón a tiro fijo.
Suspirando, el Hombre de Lata metió la quinta y los repulsores de sus talones asustaron primero e incineraron después a una alegre bandada de grullas trompeteras que eligió justo ese instante para extinguirse sobre los plácidos cielos de Wisconsin.
Al poco le entró una llamada en espera.
-¿Aló?
-La mía es más dura que la tuya -se jactó desde el otro lado de la línea Jaime Rodas, Máquina Guarra.
-Cría cuervos y te sacarán los ojos -le echó en cara el Sr. Starsky-. Te regalo una armadura bien chula y así es como me lo agradeces, Jaime, maño.
-Confiesa que tienes miedo de enfrentarte conmigo, Toñete.
El Hombre de Lata apretó los dientes y frunció el ceño, pero con eso de que llevaba el casco puesto, pues como que no se le notó mucho. No estaba acostumbrado a evitar las provocaciones. Y menos por parte de un subordinado. Pero debía tragarse su orgullo por esta vez. "Todo sea por la misión", se dijo.
-Pa´ ti la perra gorda -respondió, colgando acto seguido.

jueves, 11 de octubre de 2018

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (20)


-Tienes los glúteos superduros, tío. ¿Todos los plutonianos sois así?
-Soy el último con vida, así que no sé qué decirte. Por lo demás, colijo que tu extemporánea conducta forma parte de un primitivo ritual de acogida en boga entre los terráqueos del siglo XX -dijo Martinezx.
-Eh... sí, eso -reconoció Robby Drake con cara de tonto.
-¿Mande? -preguntó Jacobo Frisqui.
-Habla así porque viene del futuro... -dijo Juanito Tormenta.
-¡Como la lejía Neutrex!
-Sí, eso. Tiene que sonar raro de cojones o si no, no se lo cree nadie. Esto, Martinezx, una cosa...
-Dime, camarada flamígero.
-Hemos cambiado de siglo.
-Ah. Yo, lo que ponía en las didascalias de mis tebeos...
-¿Dónde? -preguntaron el Hombre Sorbete, Jacobo Frisqui y las dos Cerillas Humanas.
-La didascalia, cartela o cartucho es un espacio rectangular que se emplea para meter texto en una historieta, dispuesto fuera de la viñeta, para dar voz al narrador, entre otras funciones -explicó Martinezx.
-¡Los bocadillos! -exclamó el Hombre Sorbete-. Jo, Martinezx, eres superculto.
-En absoluto, mi frígido y sicalíptico amigo. Los bocadillos integran el texto de nuestros diálogos o pensamientos en la estructura icónica de la viñeta.
-Seguro que puedes enseñarme un montón de cosas -le dijo el Hombre Sorbete al plutoniano. Luego, apuntando a la entrepierna de este-.Oye, ¿lo tienes todo de silicio? O sea, no serás como un heraldo de Jalactus...
-¡NO ME LEÍ LA LETRA PEQUEÑA! ¿Y QUÉ? ¡LE PASA A CUALQUIERA! -gritó Estrella Plateada desde el lavabo de caballeros.
-Venga, sentaos a la mesa, que os invito a una ronda -animó el Hombre Sorbete a los cuatro recién llegados.
-No sé, me siento un poco violento -comentó Jacobo Frisqui-. Tantos superpoderes iguales, la ley de Spottiswoode-Lobanillos y todo eso...
-Pues chico, yo pensaba lo mismo pero mira, con Martinezx, ni frío ni calor. Y como tú no tienes superpoderes...
-¿Qué?
-Que básicamente vienes a ser una nevera de licra con un tío normal dentro.
-¡Huy, lo que me ha dicho!
La Cerilla Humana Original, consciente de la creciente tensión en el ambiente, que no presagiaba nada bueno, se apresuró a intervenir:
-A todo esto, Ilusión, ¿qué tal Guanda? Seguro que le va de MARAVILLA, HOMBRE.
-Tranqui, Ilusión, no entres al trapo -le dijo la Cerilla Humana a este, cogiéndolo del hombro.
-Oye, Juanito, tienes razón. Os cuento un chiste.
-Va.
-¿Por qué la Cerilla Humana no puede ver los termómetros?
-Mmmph -bufó Juanito Tormenta.
-¡Porque son MERCURIO metido en CRISTAL! -La Cerilla Humana Original se dobló de la risa cogiéndose del vientre.
Ya nada podía evitar la confrontación. Nada salvo Martinezx; su mano derecha empezó a caldearse con energía infrarroja, su izquierda comenzó a generar frío.
-Yo... si queréis os puedo enfriar la cola y calentar la salchicha -sugirió el plutoniano.

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (19)


-Cuánto bueno por aquí... -rompió el hielo Juanito Tormenta.
-No sabía que dejaran entrar a clones -soltó la Cerilla Humana Original.
-¿A QUIÉN ESTÁS LLAMANDO CLON? -saltaron Juanito Tormenta e Ilusión al unísono.
-No, hombre, clon, lo que se dice clon, tampoco.
-AH. PENSABA -dijeron Juanito Tormenta e Ilusión a la vez.
-Tú, Juanito, eres más bien un refrito de mi personaje. Y tú, Ilusión...
-¿QUÉ? -dijo Juanito Tormenta, empezando a arder.
-Yo, ¿qué? Mira lo que vas a decir, que nos conocemos -le advirtió Ilusión, cuyo Pedrolo Solar se puso a parpadear en plan semáforo ámbar.
-Cómo no nos vamos a conocer, si yo eres tú. O mejor dicho, tú soy yo.
-La madre que te...
-Oye, que nuestra común e inexistente mamá se merece un respeto.
-Te voy a... -Ilusión hizo ademán de acercarse a la mesa.
-Caballeros, caballeros -intervino Martinezx-. Estoy seguro de que sabremos conducirnos de la forma más cabal y civilizada posible. Al fin y al cabo, ¿acaso no somos todos superhéroes?
-Yo no -apostilló Jacobo Frisqui.
-Bueno, ya -concedió Martinezx-. Exceptio probat regulam.
-¿Lo qué? -preguntó Juanito Tormenta.
-Que una golondrina no hace primavera -aclaró el plutoniano.
-Pues sigo sin pillarlo -dijo Jacobo Frisqui.
-Que somos todos supertipos menos tú y tú te vas a portar chachipiruli.
-Ah, vale. Haberlo dicho.
-Oye, Martinezx, me encanta tu cuerpo, tan cincelado y refulgente y todo eso -intervino el Hombre Sorbete- Es supersexy.
-Oh, muchas gracias, el silicio orgánico es lo que tiene.
-Y parece superduro. ¿Puedo tocarlo?
-Cómo no, amigo. Toca, toca.
-Oye, Martinezx -le susurró al oído la Cerilla Humana, o sea, Juanito Tormenta-. ¿Cuánto hace que no lees tebeos del Hombre Sorbete?
-Jo, tío, tienes los pectorales supercincelados. Se ve que te cuidas... -le comentó el Hombre Sorbete, levantándose.
-Pues llevo un tiempo desconectado, desde que a los Celadores de la Galaxia originales nos sustituyeron por la Mofeta Cohete esa y el Bonsái con patas. ¿Por qué lo dices, compañero?
-No, por nada -dijo Juanito Tormenta-. ¿Cómo lo llevas? Quiero decir, el segundo plano y todo eso.
-A todo se acostumbra uno. De todos modos, estoy en conversaciones con mis antiguos camaradas Carlitos-27, Mikki, Yogur, Halcón Estrellado y Vicente Astral para montar algo muy grande.
-¿Un nuevo superequipo?
-Un Martín Martín. O igual un Foticos.

jueves, 4 de octubre de 2018

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (18)


-¿Qué está pasando en la mesa del Hombre Sorbete y la Cerilla Original? Parece que se han puesto las cosas muy tensas, ¿no? -preguntó Bumerang.
-Es un ejemplo de libro de la ley de Spottiswoode-Lobanillos* -le explicó la Kosa entre trasiego y trasiego de Radler.
-¿Mande?
-Sí, hombre, Bombarang. Mi compadre Juanito Tormenta y la Cerilla Humana Original son calcaos. Ilusión y este último son el mismo androide en distinto cuerpo, o algo así. Jacobo Frisqui es igual de gélido que el Hombre Sorbete. Y para acabarla de enredar, Martinezx el plutoniano te lanza rayos calientes por la mano derecha y frescachones por la zurda.
-No lo pillo.
-Léete la nota del narrador.
-OK... Jodo petaca.
-Sí que está la cosa chunga, sí -coincidió la Kosa-. Y como en "El Eskrull Achispado" no se permiten las peleas, estamos ante una paradoja en plan objeto inamovible-fuerza irresistible.
-Yo es que soy de letras -dijo Bumerang, mordiéndose el labio inferior-. Oye, tengo una duda.
-Dispara.
-¿No estaban prohibidas las peleas aquí?
-Que cuál es tu duda, tronco.
-Antes ha entrado Ojo Falcónido, nos hemos saludado y luego me he acercado a su mesa y hasta me ha hecho un cumplido y todo. ¿No invalida eso la ley esta?
-Es que la ley Spottiswoode-Lobanillos solo se aplica a los supertipos, no a los que...
-... lanzamos cosas -completó Bumerang, sumiéndose en la contemplación del culo de su jarra vacía.
-Huy, perdona, tío, lo he vuelto a hacer -se disculpó Ben Grima.


*Nota del Narrador Omnisciente y Tirando a Guapo: la ley de Spottiswoode-Lobanillos establece que la magnitud "similitud de superpoderes" es directamente proporcional a la magnitud "intercambio de tortas en coscándose". Cuando los poderes son idénticos, la probabilidad de que lluevan josconcios es igual a la unidad.

sábado, 29 de septiembre de 2018

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (17)


-¿Cómo lo llevas, tío? -preguntó la Cerilla Humana Original al Hombre Sorbete.
-¿El qué?
-Ya sabes, lo de ser homosexual y todo eso.
-Pues no sé qué te diga. Únicamente que no sé por qué han esperado cincuenta y dos años a hacerlo público. Con lo tranquilico que estaba uno dentro del armario, leñe.
-Igual es una estrategia de márquetin -dijo la Cerilla mientras cogía la lata de Coca-Cola que acababa de servirle Marlene Milagros de Todos los Santos.
-Pues no te diría yo que no, simpático -coincidió Robby Drake, llevándose a la boca su bocata de cervela con cebolla-. Como cuando dijeron que yo era un mutante Omega-3.
-¿Y eso qué es? -quiso saber la Cerilla-. Esta lata es del tiempo.
-Pues que en vez de producir frío, produzco un porrón de frío, pero dicho en elegante. Y eso vende. Mi cervela está poco hecha.
-¿Me enfrías la cola? -preguntó la Cerilla Original.
-Solo si tú me calientas la salchicha -respondió el Hombre Sorbete.
-¡Ajum! -carraspeó alguien que acababa de entrar en "El Eskrull Achispado".
El Hombre Sorbete y la Cerilla Humana Original se giraron para ver al cuarteto de recién llegados: Martinezx el plutoniano, Juanito Tormenta, Ilusión y Jacobo Frisqui.
-Jo, tío, esto es supersuperviolento -susurró Robby Drake a la oreja de su acompañante.
-Ya te digo; que corra el aire. -La Cerilla Humana Original reculó en su silla.



domingo, 23 de septiembre de 2018

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (16)


 "EN LA ESCUELA EN URUÑUELA PARA JÓVENES MUTANTES
MARCADAMENTE ELEGANTES,
LA BESTIOLA AZUL Y PELUDA
MÁXIMAS RECITA CONCIENZUDA:
-MANTÉN EL CULO BIEN PRETO SI VES LLEGAR A MAÑETO.
-DAME PAN Y DIME KALIBÁN.
-NO TE COMAS EL TORREZNO DEL PLATO DE ZORREZNO.
-A TRIPA DE JUGGLERNAUT, PIZCA DE SAUERKRAUT.
-EL VISOR DE CIKLOPE NO ES EN CINEMASCOPE.
-SI NO ERES CABALÍSTICA, OLVÍDATE DE ANIMÍSTICA.
-POCOS ÉRAMOS Y PARIÓ MÁTROX.
-NO POR MUCHO MADRUGAR, HABLARÁS CON LOS SI´HAR.
-CUANDO ROBBY DRAKE SE DESLIZA BAJO, HACE UN FRÍO DEL CARAJO.
-EN CASA DE GUANDA, MARIDO NO MANDA.
-ANTES EMIGRO A LA SALITA DEL PELIGRO."

-¿Qué te parece? ¿Es bueno, eh? ¿Te lo pongo otra vez? -preguntó la Kosa.
-No sé... A mí esto de los PowerPoint no me va mucho, la verdad.
-Va, que te pongo otro. Es pa´ mear y no echar gota, Bombay, colega.
-Oye, a todo esto... ¿aquel de la mesa junto a la gramola no es Robby Drake?
-¿El Hombre Sorbete? Sí.
-¿Y está con la Cerilla Humana?
-No, esa es la Cerilla Humana Original. Juanito Tormenta es el que está entrando por la puerta junto a Martínezx, Ilusión y Jacobo Frisqui.
-¿Cómo sabes que no es al revés? Si las dos Cerillas parecen calcadas.
-¡Por los bigudíes de mi querida tía Petulia! Tengo callo de tanto darle collejas al mamón de Juanito, macho. Lo reconocería con los ojos vendados.
-Ah, claro. A todo esto, no es por malmeter, pero antes me has dejado un poco colgado con Madame Güeb. Con eso de que no ve y tal, lo mira a uno muy raro, recórcholis.
-Ya... ¿Otra cerveza, Bumpy? ¡Dos Radler aquí, María Magdalena!

viernes, 21 de septiembre de 2018

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (15)


-¡Eh, Búmer, colega, vente p´acá! -le hizo señas Ben Grima a su compañero de barra.

-Bueno, yo... Doctor Sillas -Bumerang hizo ademán de estrechar la mano del Hombre Kosa y luego se lo pensó mejor-, mucho gusto en conocerlo a usted. Amigo Minimus, conozco un sastre estupendo y muy económico, en serio... ¿Ojo Falcónido?
-¿Sí? -respondió este último con el morro torcido.
-¿Puedo darte un abrazo? Significa mucho para mí.
-Joderrrr, me pasa por... Venga, va, Bumerang. Acabemos de una vez.

-¿Qué tal ese brazo? -preguntó Bumerang a la Kosa, sentándose en el taburete.
-Casi me lo parte el anormal ese -susurró Grima echando una mirada de soslayo hacia la mesa donde la Maza trasegaba Kongas sin parar.
-Con la de gases que dan... ¿Y por qué le sigues el juego?
-El capullo ese me provoca a nada que me ve y no puedo evitarlo. Si es que es más fuerte que yo. ¿Y tú por qué sonríes, Boomslang? Ni que hubieras pillao cacho.
-Ojo Falcónido acaba de decirme que soy mejor lanzacosas que él -explicó Bumerang, radiante.
-Pues bien, ¿no?
-Ya te digo. Ser el saco de boxeo de Spideyman me ha generado muchas inseguridades personales. Mi autoconcepto y mi autoestima estaban por los suelos antes de entrar en "El Eskrull Achispado". Ahora que estoy con el subidón, tengo que buscarme otro representante, uno que tenga redaños a la hora de darle más fuerza dramática y superheroicidad a mi papel en los tebeos que firma.
-Si los lanzacosas no tenéis pod... O sea, que quieres ser el prota.
-Sí, eso; pero no un prota cualquiera.  Uno atormentado, con magnetismo animal, incomprendido por las masas mediocres que lo rodean y aun así, entregado a hacer el mal. Que me escriba Francisco Millar y me dibuje Alejo Raimundo.
-Anda que no pides tú ni nada.
-Es lo menos. ¿Sabes quién me creó?
-No -dijo la Kosa.
-Stanis Lao y Jackie Kimberly.
-¡No amueles! ¡A mí también! ¿Estás seguro?
-Lo leí en la Wikipedia anteayer. Vamos, que somos hermanos.
-Hombre, visto así... Oye, ¿Has visto este vídeo? -le dijo Grima a Bumerang, mostrándole su esmarfón-. Es la monda.


lunes, 17 de septiembre de 2018

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (14)


Rayao Negro se disponía a abalanzarse sobre Minimus cuando una mano anaranjada de cuatro dedos bien gordos y tirando a rocosa lo cogió del hombro.
-Tranqui, colega. No irás a pegarle a tu hermano -le dijo la Kosa.
-Es justo lo que pensaba hacer, monstruoso aliado de sangre villana -escribió el monarca antihumano en su pizarrín.
-Se te da bien hacer amigos, ¿no?
-Es un poco callado -terció Dedusa, chupándose los dedos.
-¿Vas a hacerle daño a Minimus? ¿Sangre de tu sangre y todo eso?
Por un instante, Rayao Negro y Ben Grima se miraron de hito en hito. A los ojos, vamos. La antena de la frente del monarca antihumano dejó de soltar electrones como loca. Luego una manaza verdosa se posó en el hombro de la Kosa.
-La Maza querer echar pulso con hombre de roca.
-¿Qué? ¡Vamos, hombre, no me j..., Maza! ¿No ves que no es el momento de...?
-Hombre de roca ser cobarde gallina capitán de las sardinas.
-Discúlpame un momento, Rayao Negro. Tú si eso ve hablándolo con Minimus -le dijo la Kosa, soltándole el hombro.
La antena del rey antihumano volvió a crepitar como una velita de esas de chispas. Rayao Negro se acercó a su hermano y lo cogió por las solapas.
-Cuánto tiempo, querido Rayao Negro... Esto, yo ya me iba... A ver si te pasas por casa un año de estos -saludó Minimus.
Rayao Negro lo lanzó al aire y cogió impulso con el puño derecho.
-¡QUIETO!
Todos los parroquianos se giraron hacia la imperativa voz femenina que salía de la barra. También el monarca antihumano, tras congelar a Minimus en el aire a punta de electrones, se volvió hacia Marlene Milagros de Todos los Santos.
-Ya conoce usted las reglas, su señoría -dijo Marlene, los rebosantes pechos sobre el mostrador-.  Y haga el favor de mirarme a la cara, hombre.
Gracias a un oportuno y enérgico capón de Dedusa, el regio antihumano consiguió mirar a la camarera a los ojos. De hito en hito, que decíamos antes.
Desde la mesa del doctor Sillas habríamos escuchado esta conversación; de habernos acercado, se entiende:
-¿Está loca? -bisbiseó Bumerang-. Que Rayao Negro se da de tortas con Zuthanos y le grita al mismo Jalactus, macho...
Ojo Falcónido, a quien la silla se le estaba clavando en las posaderas, se alzó un poco sobre el respaldo.
-Qué va. Tú tranquilo.
Bumerang miró hacia el Hombre Kosa. Este hizo la señal de penalti y expulsión.
-Nada de peleas dentro de "El Eskrull Achispado". Son las normas. Creía que lo sabías -comentó Ojo Falcónido.
-¿En serio crees que soy mejor que tú?
Ojo Falcónido volvió a removerse en la silla.



domingo, 16 de septiembre de 2018

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (13)


-¿No te di yo una paliza en tiempos, Bumerang? -preguntó Ojo Falcónido.
-Eh, me da que sí, pero no recuerdo bien. Me dan muchas -admitió Bumerang mirando hacia el mantel lleno de manchas de vinagre-. ¿Para qué me llamabas? -preguntó por fin, animándose un poco.
-Aquí el Hombre Kosa y yo estamos teniendo una disensión y queríamos saber qué te parece.
-¿Y dónde dices que la tenéis?
-¿El qué?
-La disensión esa. Opinar sin verla tampoco me parece apropiado.
-Ah. Nada, olvídalo. Decía el Hombre Kosa que Flecha Rijosa es mejor que yo. ¿Tú qué crees?
-¡Dónde va a parar usted! Ojo Falcónido le da cien vueltas de aquí a Roma. Y del sombrerito con la pluma mejor ni hablamos.
-¿Y Ojo de Toro? ¿Qué me dices de Ojo de Toro? -quiso saber Ojo Falcónido.
-¿ESE? Es pura fachada. Si es incapaz de atinarle a un ciego a cinco pasos.
El Hombre Kosa gesticuló para instar a Ojo Falcónido a seguir preguntando, pero este se hizo el longuis.
-Que dice el doctor Sillas que por qué no le preguntas si Bumerang es mejor que tú -dijo Minimus en voz muy bajita desde debajo de la mesa.
-¿Quién anda ahí? -se sorprendió Bumerang, alzando el mantel pringoso-. ¡Anda, si es Minimus, el antihumano! ¡Oye, tienes ahí a tu hermano Rayao Negro en la barra! Qué coincidencia, ¿verdad?
Ojo Falcónido y el Hombre Kosa se golpearon la frente con la mano.
Rayao Negro, que acababa de tragarse una aceituna con hueso, escribió en su pizarrín y se acercó hasta la mesa para enseñárselo a Minimus:
-¡Minimus, vergüenza de la gran Attilana, detestable infusorio!
-¡Minimus, apestosa ladilla krii! -dijo Dedusa entre raba y raba.
-¡Minimus, eslabón corroído de la gloriosa cadena antihumana! -exclamó Carnac mientras trataba de cascar una nuez con los dientes.
-¡Minimus, sucia escoria indigna de las nieblas terrógenas! -gritó Gorigon lanzándole unas cáscaras de pistachos.
-¡Minimus...! Minimus, eres... muy malo. ¡Requetemalo! ¡Ahí queda eso! -concluyó Tristón antes de pedir otra de chipirones con salsa picante.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (12)


-¿Ya se ha ido? -bisbiseó Minimus desde su escondite tras la espalda del Hombre Kosa.
-Está distraído en la barra, cascando con Ben Grima -susurró a su vez Ojo Falcónido.
Minimus aprovechó la ocasión para ocultarse bajo la mesa con mantel de cretona a cuadros rojos y blancos.
-¿Qué está pensando el doctor Sillas? -le preguntó Ojo Falcónido.
-¿No me oirá Rayao Negro, no?
-Tranquilo, hombre. Está en la barra tripeando con toda la familia real antihumana al completo.
-Menos yo.
-Bueno, sí, menos tú. Pero tú eres el malo, así que no cuentas.
-Bien que te sirvo de intérprete mental.
-Bien que te pago, no te digo.
-El doctor Sillas piensa -musitó Minimus bajo la mesa- que no has cumplido con tu parte del acuerdo: escogorciar a la Cosa Pantanosa a flechazos, así a grandes rasgos.
-Es que cargarse a un supervillano lo hace cualquiera, pero... -Ojo Falcónido miró hacia su bocatín de tortilla mientras se rascaba el cogote-. La Cosa Pantanosa es de los buenos. Y encima está a punto de estrenar serie para la tele.
El Hombre Kosa escupió un boquerón semidigerido a la par que pateaba la espalda de Minimus a la altura de la quinta vértebra lumbar, justo por encima de los calzoncillos cagaos.
-¡AAAAAAAHHHH!
Por fortuna, Carnac eligió ese preciso instante para partir una nuez de California soltando un berrido justo en la oreja de Rayao Negro. Acto seguido volaron fragmentos de cáscara por todas las mesas.
-Estaba muy dura -se disculpó Carnac ante la concurrencia.
-Cómo quema, cáspita... -se quejó Minimus por lo bajini-. Que el doctor Sillas considera que habría hecho mejor contratando a cualquier otro tiracosas. Ojo de Toro, por ejemplo; o Flecha Rijosa; o ese de la mesa del fondo, el que está pegando la hebra con Madame Gueb, mismamente.
-¿BUMERANG? ¿BUMERANG? -berreó Ojo Falcónido.
-Hola, camarada, ¿cómo va eso? -saludó a la carrera Bumerang, al que le venía de perlas para escaquearse de la mesa de Madame Gueb.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (11)


-Mi buen amigo plebeyo Grima, conocido bajo el nombre de la Kosa entre los miserables humanos, mi regia presencia se conmueve al ver tu monstruosa mole anaranjada de nuevo. ¿Qué ha sido ese alarido? -escribió Rayao Negro con el dedo en el pizarrín que había comprado en los chinos.
-Nada, el Hombre Kosa, que tiene gases -respondió Grima, mirando de soslayo hacia el doctor Sillas-. Yo también te quiero y todo eso, colega -dijo la Kosa-. ¿Cómo tú por aquí? Anda que no ha llovido...
-A mí no me han parecido gases -escribió Rayao Negro, que aunque se hacía el mudo, de oreja iba de perlas, acercándose a la mesa del doctor Sillas.
El Hombre Kosa señaló con ambas manazas fangosas hacia su plato.
-Son los boquerones -aclaró Ojo Falcónido-. Le sientan fatal.
-¿Qué va a ser? -preguntó Marlene Milagros de Todos los Santos desde la barra.
Rayao Negro miró al Hombre Kosa y a Ojo Falcónido un segundo y acabó por darles la espalda y volver junto a Grima. De detrás del Hombre Kosa se escuchó un resoplido que Ojo Falcónido tapó con una pedorreta.
-Debemos decidir qué es lo que tomamos. -Rayao Negro le mostró el pizarrín a Marlene.
-El plural mayestático no te pega, tronco. Eso es más de narradores gilipollas -terció la Kosa.
Sin escribir palabra, Rayao Negro alzó despacio su musculoso brazo hacia la puerta de "El Eskrull Achispado" por la que estaba entrando la familia real antihumana en pleno: Dedusa, Carnac, Gorigon, Tristón, Cristalina y el chucho Manípulas.
-Ahí sí que le has dao, Rayao. Te ha quedao regio, regio. Me quitaría el sombrero, pero me lo robaron anteayer esos mamones de la calle Yanqui.
-¿Qué va a ser entonces? -insistió Marlene poniendo cara larga.
-Un zumo de guanábana y unas aceitunas con hueso para mi augusta figura -le enseñó la pizarrilla Rayao Negro.
-Un Tab y una ración grande de rabas con mucha mayonesa -pidió Dedusa.
-Un agua de Lanjarón y unas nueces de California -dijo Carnac.
-Ginger ale y pistachos para mí, mozuela -pidió Gorigon.
-Yo un gazpacho y chipirones en su tinta -dijo Tristón.
-A Manípulas le pones un pozal de leche semidesnatada y un pernil de ternasco medio hecho -leyó Marlene en el pizarrín.
-Os va a salir la comanda por un pastiñán -dijo la Kosa.
-La familia real no paga un duro -aclaró Marlene, soltando a un tiempo un bufido que hizo temblar sus ebúrneas y estatuarias tetas.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (10)


-¡Por las místicas lunas de Muddosord! -exclamó Esteban Rarillo al ver interrumpida su micción en el urinario central- Veo que vosotros también lo habéis sentido.
-Sí, sí -mintió Jalactus a la par que trataba de contraer la vejiga en el urinario de la izquierda.
-Yo no puedo hacer pis -se lamentó Estrella Plateada desde el de la derecha.
-Ni yo, amigo Estrella -dijo el Doctor Rarillo-. Un ente muy poderoso ha hecho acto de presencia en la posada y nos ha...
-No, quiero decir que no tengo agujero -aclaró Estrella, llevándose las manos a la cabeza.
-Ejem... -dijo Jalactus. Estrella y el Doctor Rarillo giraron las cabezas hacia él.
»...CONTRATO DE HERALDÍA
»En GoZenn-la a 14 de marzo de 1966
»De una parte D. Jalactus, mayor de edad, con NIF 00000000, con domicilio a efectos de notificaciones en Aat Chu, en adelante el DEVORADOR CÓSMICO.
»Y de otra, D. Estrella Plateada, mayor de edad, con NIF ________, con domicilio en Periferia Cósmica, en adelante el HERALDO.
»Se reconocen capacidad legal suficiente para suscribir el siguiente contrato de heraldía en exclusiva, el cual regirase por estas cláusulas:
»256º El HERALDO cede al DEVORADOR CÓSMICO los derechos de reproducción durante los próximos 5 (CINCO) millones de años o hasta el deceso del primero, lo que primero acaezca.
»394º El DEVORADOR CÓSMICO taponará, obturará, transmutará, extirpará, transmogrificará o recortará todo aquel orificio y/o protuberancia sito en la zona urogenital y proximidades susceptible de ser utilizado de cualquier modo o manera que distraiga al HERALDO del cumplimiento de su deber ineludible.
»867º Ítem más: En contrapartida, El DEVORADOR CÓSMICO se obliga a eliminar del cuerpo del HERALDO cualquier sensación enojosa, insoslayable y propia de seres inferiores tal como: incontinencia urinaria, diarrea, estreñimiento, fístulas anales, almorranas, dolor testicular, erecciones matutinas, priapismo, satiriasis, ladillas, etcétera -concluyó Jalactus.
-¿Cómo es que has venido a hacer aguas menores? -se extrañó el Doctor Rarillo.
-Por hacer un poco de esprit de corps y todo eso. No me acordaba de que no podía -gimió Estrella Plateada.
-El HERALDO olvidará su condición cósmica de pureza inmaculada durante el trato con el resto de infraseres del universo para poder comprender siquiera someramente sus miserables existencias. Lo pone en la cláusula 1288º. Si es que no nos leemos lo que firmamos y luego pasa lo que pasa -sentenció Jalactus al tiempo que lograba miccionar por fin.
-Menos gritos, Milagritos, que tú no te acuerdas de mi NIF -le reprochó a Jalactus su HERALD... esto, heraldo.

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (9)


-¡Ajum! -carraspeó la Kosa sin necesidad por tercera vez.
-Pues es bonito este sitio -se arrancó Bumerang.
-A días -dijo Madame Gueb.
-Parece que tardan -comentó la Kosa, mirándose el Casio de la rocosa muñeca.
-Jalactus está bastante mayor -aclaró ella.
-¿Y?
-Problemas de próstata.
-Oiga -se animó Bumerang- ¿cómo hace usted para ver sus cartas? Lo digo por eso de que está ciega y todo eso...
-Las profetizo sobre la marcha.
-¿Y no le supone mucho esfuerzo? -preguntó Bumerang.
-No más que trabar conversaciones idiotas de ascensor.
-¿Podrías profetizarme qué tal llevo la próstata? -le pidió Grima.
-Soy clarividente, no hago milagros. Que te la vea tu proctólogo.
En ese momento, una pesadez ominosa cargada de electrones sumió en el silencio a todos los parroquianos y, en el excusado, al doctor Rarillo se le cortó el chorro. El silencio no tardó en ser roto, primero por el estruendo contra el suelo de baldosa de un plato de boquerones en vinagre y acto seguido, por el berrido de Minimus al tratar de ocultarse apoyándose contra la mohosa espalda del Hombre Kosa.
-¡AAAAAHHHHH! ¡MIS MANOOOOSSS! ¡ME ARDEEEEENNNN!
El doctor Sillas se encogió de hombros mostrando las palmas de sus pantanosas manazas.
-Si es que no escuchas, Minimus -le echó en cara Ojo Falcónido, bajando los pies de la mesa y girándose para contemplar a la regia figura que entraba por la puerta de "El Eskrull Achispado".
-Hombre, Rayao Negro -saludó Grima, yendo hacia el monarca antihumano y dejando colgado a Bumerang con Madame Gueb.
-Esto... parece que va a llover, ¿no? Está el ambiente muy cargado -dijo Bumerang.
-Voy al baño -se excusó Madame Gueb.
-¿A empolvarse la cara?
-Sí. Después de cambiarle el agua al canario.
-Ah. Nada, nada...
El doctor Sillas echó una ojeada al quejicoso Minimus, que se estaba soplando las palmas y luego miró a Ojo Falcónido, apuntándose con el índice hacia la sien y dándole vueltas.
-Se lleva fatal con su hermano.
El doctor Sillas alzó la barbilla y la protruyó dos veces haciendo bailar sus apestosas carúnculas faciales.
-Cosas de familia, amigo Sillas. Que si el trono es mío, que si te lo birlo y te pongo unas cadenas bien gordas, que si me cargo a los papás sin querer, que si aprisiono a los antihumanos en la zona depresiva... El caso es que Rayao Negro no le dirige la palabra a Minimus desde que nació. Y claro, hablando se entiende la gente -bisbiseó Ojo Falcónido para que Rayao Negro no se pispara.

viernes, 31 de agosto de 2018

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (8)

-Venga, va, que te lo presento -se ofreció la Kosa.
-Es que... me da yuyu -titubeó Bumerang.
-¿Y eso?
-Jopé... Él es un tío omnipotente que merienda planetas. Y yo... -Bumerang hizo una larga pausa.
-... lanzas palitroques curvados. ¡Huy! Perdona, tío, lo he vuelto a hacer.
-Sí, eso. Básicamente.
-Es un parroquiano muy enrollao -terció Marlene Milagros de Todos los Santos desde el otro lado de la barra-. Seguro que estará encantado de conocerte.
Bumerang alzó la vista de la barra y de la rompedora delantera de Marlene y esbozó una sonrisa.
-Hala pues -se animó a sí mismo, levantándose.
La Kosa se le adelantó y ambos se acercaron a la mesa de la partida de mus.
-¡A las buenas tardes, colegas! ¿Interrumpo algo? -saludó la Kosa.
-¡Por los 7 anillos de Rasgadorr, claro que sí! -exclamó el Hechicero Sumo, aprovechando para pasarle la seña de tres pitos a su compañero.
-Yo también me alegro de verte, Doctor Rarillo.
-¿Le pasa algo en la lengua? -preguntó Bumerang.
-¡Has hecho seña! ¡Has hecho seña! -Madame Güeb le apuntó con el índice-. ¿Lo has visto, Estrella?
-¿Visto el qué? -preguntó Estrella Plateada.
-La madre que te... -se lamentó Madame Güeb.
-La torpeza de tu intrusión tan solo es comparable a la de los Descerebraos en la Dimensión Negruzca...
-Yo también te quiero, amigo Rarillo. Oye, ¿tenéis un momentito? Es que quería presentarle a tu compi a Bumbury.
-Bumerang...
-Sí, eso, Bumbury. ¿No os importa, verdad? Que hay confianza, hombre. Anda que no nos hemos chupao guardias juntos...
-¡En verdad que tu osadía, Ben Grima, sobrepasa incluso la del mismísimo Barón Gordo! ¡Pienso quejarme a...!
-Tengo pis -dijo Estrella Plateada.
-Te acompaño -comentó Jalactus.
-Ahora que lo dices... -abundó el Doctor Rarillo.
Los tres se fueron al lavabo. La Kosa y Bumerang se quedaron mirando a la pareja de mus de Estrella.
-Yo no hice la mili -aclaró Madame Güeb.


"El vuelo del oricú" a la venta en LEKTU


Sobre “El vuelo del oricú”

Soy un escritor inconstante. Antojadizo, si se quiere. Pueden pasar meses o años desde que termino un proyecto hasta que me lanzo a otro. Para mí escribir, sobre todo si se trata de algo extenso, requiere un cierto estado mental y de ánimo en el que no me encuentro a menudo. Eso y la arrulladora sensación de tener “tiempo por delante”. No escribo todos los días. Ni todos los meses. Intento hacerlo alguna que otra vez al año. Lo primero son las judías. Lo segundo, descansar y pasarlo bien. Escribir no llega ni al bronce en mi hit parade de actividades, me temo.
Es decir, no me lío la manta a la cabeza a menudo. Pero cuando lo hago me entrego como un amante infiel. Con “El vuelo del oricú” me entregué.
Fueron cincuenta mañanas, tardes y a menudo noches dejándome las pestañas ante el monitor, sin apenas días "improductivos", que yo recuerde. Media docena o así de tramas y cerca de 64000 palabras.
Pero la novela no me dio el sí de inmediato. Era tímida. Antes tuve que pasar años camelándome a sus familiares: relatos cortos y largos, poemas e incluso un texto en inglés que escribí en la Escuela de Idiomas. Cuando tuvimos la suficiente confianza y ellos supieron que no los abandonaría, que formarían parte de la novela, el oricú se decidió a alzar el vuelo.
Escribí este libro para divertirme, no para complacer a nadie. Aunque espero que a ti te guste. Y que tú seáis muchos.
Por lo general, suelo aguardar hasta tener tres o cuatro plantones en mi huerto de ideas antes de ponerme a escribir. Los cuatro palos para el sombrajo.
Esta vez, no obstante, fue distinto. Vendí los tomates primero sin haber plantado una semilla. Me puse el disfraz de aventurero –vagabundo suena menos chic– y me fui bailando con Matilda sin preocuparme de lo que vendría después. Las ideas fueron surgiendo a medida que escribía, pero desde el principio supe que mis dedos se adelantaban a ellas. Cada vez que llegaba a un punto ciego (o muerto, flaco, escuálido o tiñoso), me decía: “Ya veré”. Y seguía escribiendo.
Esa sensación incómoda mas excitante de no saber hacia dónde me dirigía me acompañó de principio a fin como nunca antes. Por momentos llegué a sentirme más como lector de mi propia novela que como su autor. Cuando salga en papel por fin, creo que tendré que firmarme un autógrafo.
Quizá por eso mi oricú nació extraño, oscuro, multiforme, proteico. Las diversas tramas, en forma de capítulos cortos, se fueron apuntalando unas a otras como buenamente pudieron. Y contra todo pronóstico, el sombrajo ha resistido hasta ahora.
Ven conmigo a cobijo. Hoy el sol pega fuerte en Anwara.

jueves, 30 de agosto de 2018

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (7)



El Hombre Kosa empujó sendas raciones extra de boquerones hacia Minimus y Ojo Falcónido.
-A falta de medusas, buenos son boquerones -aceptó Minimus, sentándose a la mesa.
-Yo es que acabo de merendar -mintió Ojo Falcónido-. ¡Marlene, guapa, un pitufo de tortilla cuando puedas! Por acompañaros más que nada.
El atribulado y feísimo doctor Sillas se sumió a la vez en su plato de boquerones y en las honduras de su amargo fracaso. Minimus podría habernos ilustrado sobre sus pensamientos, pero estando como estaba concentrado en no mancharse de vinagre el traje y dada su modesta capacidad como telépata, dudamos que su transcripción mental hubiera sido muy limpia. Así que nos, el Narrador, trabajaremos por una vez para variar:
El apesadumbrado y deforme doctor Sillas, decíamos, había depositado muchas esperanzas en el carcaj de Ojo Falcónido. Estaba harto de ser el último mono de las Kosas: Ben Grima era el ojito derecho de Marred Comics: chorrocientos mil números con los 4 Fantasiosos, Marred 2x1, pelis taquilleras... Y encima ligón, con lo feo que era el gacho; que si la chavala cegata esa, que si Tunda...
Y de la Cosa Pantanosa mejor no hablar: cómic de culto, guionistas y dibujantes del copón y ese aire de guaperas incomprendido.
Él, el Hombre Kosa, había tenido que esperar 34 años para salir en la gran pantalla y fracasar estrepitosamente. Y siempre más solo que la una en el pantano. Alargó la manaza hacia el plato ante Ojo Falcónido.
-Que dice el doctor Sillas que si seguro que no quieres los boquerones -aclaró Minimus, poniéndose la camisa perdida de vinagre.

domingo, 26 de agosto de 2018

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (6)


Mientras Marlene Milagros de Todos los Santos volvía al mostrador a por los boquerones, Ojo Falcónido y Minimus entraron en "El Eskrull Achispado".
-Eh -saludó Bumerang.
-Eh -devolvió el saludo Ojo Falcónido.
La Kosa apuró su cerveza hasta que los recién llegados se sentaron a la mesa del Doctor Sillas.
-¿Lo conoces? -preguntó.
-No -respondió Bumerang.
-¿Entonces?
-Somos del mismo gremio.
-¿El mismo? Ojo Falcónido fue maloso en tiempos, pero anda que no ha llovido...
-No, no es eso.
-No lo pillo.
-El gremio de tíos que tiran cosas con puntería.
-Los sin superpoderes. Huy -cayó en la cuenta la Kosa.
-Sí, esos -admitió Bumerang volviendo a contemplar su tubo vacío.
-¡Milena, chata! ¡Ponle una Ámbar triple malta bien fría al amigo!

-Bueno, usted dirá, doctor Sillas -rompió el hielo Ojo Falcónido tras sentarse con los pies sobre la mesa-. Ah, sí, usted perdone. Minimus...
-Mis habilidades telepáticas son modestas. Será más fácil si os toco a los dos -aclaró Minimus.
-Que corra el aire -le advirtió Ojo Falcónido.
El Hombre Kosa hizo ademán de lavarse las manos. Minimus aguzó su cerosa oreja telepática.
-¿Cómo dice? ¿Le importa repetirlo? Ah, ya, que todo aquel que conoce el miedo arde al contacto de usted. Pues nada, nada. El doctor Sillas pregunta que qué tal ha ido el asuntillo con la Cosa Pantanosa.
-Bueno, bien... -respondió Ojo Falcónido.
El Hombre Kosa empezaba a frotarse las manos.
-O sea, bien para él. Al final no he podido clavarle ni una flechita-ortiga de nada.
-El doctor Sillas dice que desea saber por qué cojones no has podido coserlo a flechazos.
-Lo tenía a huevo cuando me ha llegado un sms de Defective Comics diciéndome que estaban preparando serie nueva de la Cosa Pantanosa y que si quería dejarlo como un colador hablara antes con sus abogados.
Se produjo entonces un silencio embarazoso, que Marlene Milagros de Todos los Santos aprovechó para traer tres raciones bien colmadas de boquerones en vinagre.
-El doctor Sillas dice que no quería más que... -aclaró Minimus sin éxito. Marlene ya se alejaba de vuelta a la barra-. Que da igual, que las deje...


viernes, 24 de agosto de 2018

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (5)

-Sí, sí que he hecho seña, por los Guishanti, ¿satisfecha?
-Ajá -asintió Madame Güeb.
-Juego sí -dijo el Doctor Rarillo.
-Juego sí -coincidió Madame Güeb.
-Juego no -refunfuñó Jalactus.
-Juego sí -dijo Estrella Plateada.
-Paso -dijo Esteban Rarillo.
-Paso -dijo Madame Güeb.
-Envido -se lanzó Estrella Plateada.
-¡Órdago! -gritó triunfal el Doctor Rarillo.
-Estrella, estate al juego, coño, que habían hecho seña. Siempre con la cabeza en las nubes... -le reprochó Madame Güeb a su compañero-. No queremos.
-Tengo hambre -dejó caer Jalactus, poniendo a la maciza camarera en un aprieto.
-¿Alguno habéis oído lo que se traen la Kosa y Bumerang? -preguntó el Doctor Rarillo.
-Yo sí. Soy omnipotente -se jactó Jalactus-. Pero no te lo digo.
-Yo puedo decirte lo que hablarán mañana. Pero no me da la gana -soltó Madame Güeb.
-¿Eh? ¿Qué? -preguntó Estrella Plateada.
-¿Por qué no usas tu Ojo de Amaretto? -sugirió Jalactus.
-Está con conjuntivitis -se lamentó el Doctor Rarillo.

Mientras tanto, en una mesa apartada entre las sombras, el Hombre Kosa hacía una seña a la joven camarera.
-Usted dirá, Doctor Sillas.
El Hombre Kosa pasó por alto el comentario y señaló en la carta tres veces el número 37: Boquerones en vinagre.
-¿Algo de beber?
El Doctor Sillas arañó la respuesta sobre la mesa.
-Agua del pantano no tenemos. ¿Coca Cola, Kas, Konga, Bezoya?
El Hombre Kosa negó con la cabeza.
-Agarrao -murmuró según volvía a la barra nuestra encantadora camarera, a la que en adelante llamaremos Marlene Milagros de Todos los Santos.


jueves, 23 de agosto de 2018

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (4)


-Estoo... ¿puedo preguntarte algo? -se animó Bumerang, inclinándose hacia la Kosa.
-Dispara, colega. Pero con silenciador.
-¿Qué?
-Que hay mucha peña aquí con los supersentidos en modo comadre. No mires. En la mesa del fondo están echando un mus Jalactus y el Doctor Rarillo contra Estrella Plateada y Madame Güeb. O eso quieren que creamos. Si los conoceré yo.
-¿Qué superhéroe te cae peor? -susurró Bumerang al oído rocoso de Ben Grima-. Siempre me ha picado la curiosidad...
-¿Tú cuál crees? -susurró a su vez la Kosa.
-Julk.
-Buen intento, pero no.
-Rayao negro.
-Agua.
-Namorio.
-No, hombre, no.
-¿No decías que era acuático?
-¿Tú nunca has jugado a los barquitos?
-Me rindo.
-Acércate más, que no me fío de esos cuatro -le dijo la Kosa.
-Vale.
-La Panthera Negra.
-¡No la casques! ¿Pero no erais tan amig...?
-¡Calla, atontao! ¡Que te van a oír! -exclamó la Kosa, tapándole el morro a Bumerang con una de sus manazas.
-Mmmff... -dijo Bumerang-. ¿Y eso por qué?
-Con eso de que era el primer superhéroe tizón de la editorial, los 4 Fantasiosos tuvimos que firmar un contrato para que nos diera una paliza en su presentación. Cuestión de mercadotecnia, ya sabes.
-Sí, bueno, de palizas sé bastante -admitió Bumerang.
-Un tío vestido de gato que se flipa cuando se toma una tisana africana que según el chamán de su pueblo le da poderes a ratos nos usó de comparsas. ¡Manda huevos con el sobrao ese! -exclamó la Kosa.
El Doctor Rarillo se giró hacia Grima y Bumerang al tiempo que hacía la seña de 31 a Jalactus.
-¿Has hecho seña? -preguntó Estrella Plateada con ojos de cordero degollado.
-No -mintió el Doctor Rarillo mientras se rascaba el Ojo de Amaretto.
-No te pases de listo, Esteban, que tengo más conchas que un peregrino -le advirtió Madame Güeb.

miércoles, 22 de agosto de 2018

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (3)


-Hay días en que a uno le dan ganas de dejarlo todo, sentar la cabeza y que atraque bancos otro -masculló Bumerang sin alzar la vista de su vaso.
-Hombre, no. Si todos los supervillanos pensaran así, adiós tebeos. Nadie va a pagar por ver al Capitán Norteamérica sacando los perros o a Dragona Lunar haciéndose las uñas de los pies.
-Pues la Ilusión se echó familia hace poco y lo está petando en su nueva serie costumbrista.
-No durará. Eso es como los gatos cuando comen hierba -aseguró la Kosa, vaciando su jarra-. Otra, tabernera. Y un pincho de tortilla.
Bumerang puso cara de perplejidad y la Kosa se fijó en ella mientras aguardaba a que le llegara su cerveza.
-Sí, amigo Bumi. Aunque los lectores lo que quieren es acción, a veces se empachan de tanta torta, tanta explosión planetaria y demás y se ponen a dieta unos días. Pero no tardan en volver al redil.
-Ah, entiendo. Pero, entonces, ¿por qué no estamos zurrándonos la badana ahora mismo? ¿Qué pensarán los lectores?
-¿Quién ha dicho que nos esté leyendo alguien? -rebatió la Kosa.
-¿No serás gallego? -preguntó Bumerang.
-¿Por qué lo preguntas?
-No, por nada. ¿Seguro que no nos lee nadie?
-Seguro. Estamos entre bambalinas. Lo que ocurre en "El Eskrull Achispado" no sale de aquí.
-¿El currículum oculto, que se dice?
-Yo lo llamo chismorreos, pero vamos, sí -concedió la Kosa antes de girarse hacia su enésima jarra de la tarde.

martes, 21 de agosto de 2018

Cuentos de "El Eskrull Achispado" (2)



Al poco, la joven y calipigia camarera volvió a acercarse y dejó la comanda con un bufido.
-No me ha puesto ni aceitunas -se lamentó Bumerang por lo bajo-. Qué menos, ¿no?
-A mí siempre me las pone. -El rocoso Grima se rascó la pétrea calva.
-Igual es que le caigo mal. Tengo ese don con las mujeres -rumió Bumerang, la mirada clavada en su CruzCampo- Y eso que dicen que a las chicas les gustan los perdedores...
-Los perdedores con superpoderes -precisó la Kosa.
-¿Qué quieres decir?
-¿Tú tienes algún superpoder?
-Yo... estoo... no exactamente... pero tengo la fuerza, la velocidad, la agilidad, la destreza, los reflejos, la coordinación y la resistencia de un atleta profesional. Y una puntería de la hostia. Lo dice la Wikipedia.
-Ya. Pero superpoder, lo que se dice superpoder...
-Va a ser que no... -admitió Bumerang, vaciando acto seguido su jarra de un solo trago-. Pero salgo en montones de historietas y he estado en muchos grupos, como tú. De hecho, ahora mismo estoy montando uno nuevo: los 5 Diestros. ¿Te apuntas?
-Leí el cómic y al final Spideyman te patea el culo -declinó la oferta Grima.
-¿Qué...?
Bumerang se sumió en la insondable sima de su sempiterno fracaso: su editor había sacado el tebeo sin avisarle. Eso no se le hace a un honrado supervillano, no señor.
-Otra CruzCampo, posadera -pidió con un hilo de voz.
-No te castigues así, hombre -le dijo la Kosa dando un respingo.

viernes, 17 de agosto de 2018

Cuentos de "El Eskrull Achispado. Reservao derecho de admisión a tipos superpoderosos" (1)





Al entrar en la tasca, Bumerang se dio cuenta demasiado tarde de que había un superhéroe en la barra. Y uno de los buenos: el mismísimo Ben Grima, la adorable Kosa de ojos azules para los amigos. Bumerang hizo ademán de recular.
-Tranqui, Bataran -le dijo la Kosa-, siéntate, te invito a un lingotazo. No estoy de servicio.
Aliviado, Bumerang pasó por alto que lo hubiera confundido con un gadget de Bathman y se sentó junto al rocoso Grima.
--¿Qué va a ser? -preguntó la joven camarera del Eskrull Achispado, mientras sus ebúrneos pechos conquistaban buena parte de la barra.
La Kosa se fijó en la mirada de soslayo de Bumerang.
-Está buena, ¿eh, Boomslang?
-No, si no la estaba mirando...
-Lo que tú digas, colega -zanjó el tema Grima, volviendo a sumirse en la contemplación de su litrona.
-¿Qué va a ser? -repitió la joven pechugona, haciendo como que no había oído.
-Una cerveza.
-¿Marca?
-Una CruzCampo -pidió Bumerang.
-Pensaba que querías una cerveza -comentó la Kosa.

miércoles, 13 de junio de 2018

El nicho vacío

Como cada domingo, vuelvo a ti.
Hoy hace frío, el cementerio está desierto.
Ya hace casi tres años.
Aun así, me arrodillo, en silenciosa plegaria. Fuera del tiempo y el espacio, dentro de mi mudo dolor.
Aún espero a que vuelvas. Es esa esperanza lo que, de algún modo, me mantiene vivo.
Las flores que te puse la última vez ya no están. Alguien ha debido de robarlas y ofrecérselas a su deudo. Lo maldigo sin voz.
Cada vez que me hallo frente a tu nicho, vuelvo a pensar en ti, y el corazón se desboca en mi pecho. Entonces retrocedo, y me siento con la espalda apoyada en el sucio ciprés.
Imágenes de ti asaltan mi memoria. Tan vívidas, tan reales.
Gimoteo como un niño.
Te piropeé cuando nos presentaron, y las mejillas de tu dulce rostro cogieron el color de melocotones maduros. Fue eso lo que me llamó la atención de ti.
Tu tierna mirada, tornándose triste al contarme lo que tus padres opinaban de mí.
Tu apetecible talle al caminar.
Tus sabrosos pechos, tus gustosas caderas cuando hicimos el amor.
Se me escapa una lágrima.
No debí haberte comido.


lunes, 11 de junio de 2018

Dónde adquirir (casi) todas mis obras


Aquí tenéis los enlaces a casi todos mis libros, salvo "Voraz", mis dos novelas de humor y los cuatro cuentos infantiles que he coescrito para la línea Trol de Tusitala :). En otro post los cuelgo.

Pinchad en los enlaces para ver todos los datos de cada obra.
-Circo Dragosi (papel)
-El vuelo del oricú (papel)
-Tierras futuras I: Anagénesis (papel)
-Tierras futuras II: Dimorfismo (papel)
-Señoras del agua oscura (ebook)
-Puente al trópico (ebook)
-Escriba de tinieblas (ebook)
-Sueño de solo estrellas (ebook)
-Versos mortíferos (ebook)
-Tidal Purgatory (ebook)
-Circo Dragosi (ebook)
-El vuelo del oricú (ebook)
-Escribas del miedo (papel y ebook): antología escrita junto con Blanca Libia Herrera Chaves, Pedro J. Garay Aguado, Antonio Javier Santiago Remacha y Jorge García Cavero).






 




















viernes, 26 de enero de 2018

Personaje recién escrito busca novela I: Chindasvinto H. C.



Chindasvinto Higginbottom Cosculluela es un sincretista de libro: de mañana rinde fervoroso culto a la madre Gea desnudo en el patio de luces; en el trabajo, se prosterna cinco veces al día hacia la Kaaba; de tarde ofrece una libación de hidromiel al dios del trueno; con el ocaso, baila un enérgico candomblé acapoeirado a la par que escupe en pedorreta chamánicos chaparrones de sidra achampañada. Y en las horas más pardas de su insomnio crónico, despierta a todo el bloque para hacer a sus vecinos partícipes del gozoso culto pinchadístico con clásicos a todo volumen de David Guetta, Technotronic, Maluma y Chimo Bayo. Luego el bueno de Chindasvinto se hace una gayola eyaculando para dentro por no manchar la colcha, se queda frito y se adentra en el Tiempo del Sueño de esos aborígenes australianos tan feos.
Todos los médicos que han tratado a nuestro común amigo Chindasvinto coinciden en el diagnóstico: es un caso claro de sincretismosis galopante. Dicho sin tantos ambages y citando de modo literal a uno de ellos: “Concretísimamente, es Ud. un cretino, señor Cosculluela."