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viernes, 2 de abril de 2021

Las aventuras de Fan-Parzan

Con cara de pocos amigos, el señor escritor levantó la mirada de sus papeles y se giró hacia el desconocido que acababa de interrumpirle en la creación de su obra definitiva, aquella que sin duda lo elevaría al olimpo de las letras de una vez por todas.


-Buenas tardes -saludó el desconocido.
-Hasta hace un momento, muy buenas -contestó el autor, a ver si lo pillaba.
-¿No me conoce?
-¿Debería?
-Soy Fan-Parzan. Usted me soñó hará unas noches, hombre. ¿No se acuerda?
-Ahora que lo dice... igual sí. Pero vamos, que ya lo tenía a usted olvidado.
-Esas palabras duelen, viniendo de un padre.
-Si usted lo dice... ¿Cómo era que se llamaba?
-Fan-Parzan.
-El nombre es raro. Lo habré sacado de algún relato de Dunsany o Lovecraft, fijo.
-Hijo del plagio encima. Eso sí que es una puñalá trapera y lo demás, tontadas.
-Pues igual. Búsquese en Internet si acaso y ya luego me cuenta. ¿Qué es lo que quería?
-Lo que me pertenece por derecho, igual que a sus otros personajes: quiero un papel principal en uno de sus libros. Yo creo que encajaría como un guante con mi nombre en "El vuelo del oricú", o de maloso en "El Eskrul Achispado".
-El caso es que esos libros ya los tengo escritos.
-Tampoco pasaría nada por que usted los reescribiera, vamos, digo yo.
-A ver, amigo Mazapán...
-Fan-Parzan.
-Eso, San Tarzán. ¿Tiene usted alguna experiencia? ¿Referentes literarios?
-Rosalía.
-Ah... "Adiós, ríos, adiós, fuentes, adiós, regatos pequeños..."
-No, no, digo la de: "Malamente (eso es) (así sí). Malamente (tra, tra). Mal, mu' mal, mu' mal, mu' mal, mu' mal (mira). Malamente (toma que toma) ('amonó)".
-Ya... ¿Algún otro?
-Camilo.
-¿José Cela?
-No sé su apellido. Solo que está orgulloso de compartir su pobreza con la parienta e invitarla a cervecita en la playa porque no le alcanza para champán.
-Yo soy más de Camilo Sesto. ¿Algo más clásico?
-Es que usted me soñó ayer, como quien dice. No he tenido tiempo de investigar a fondo en YouTube.
-Bueno, como verá usted, amigo Carl Sagan, estoy bastante ocupado. ¿Le importaría aparecérseme en otro momento?
-Claro, cómo no. ¿Puedo tutearte?
-Casi mejor que no.

Fan-Parzan, pese a su corta edad, las pillaba al vuelo, así que desapareció en el limbo de personajes sin obra, dejando libre a su involuntario creador de volver a abismarse en su obra:
-¿Por dónde íba...? Ah, sí... 3 kilos de patatas de freír, cuarto y mitad de pimientos verdes, dos botellas de Konga, un pack ahorro de latitas de escabeche...

domingo, 27 de diciembre de 2020

"El vuelo del oricú", dedicada y con un minirrelato exclusivo

 

Para vosotros, fanáticos de la fantasía oscura y alternativa...

Ya podéis haceros con mi novela "El vuelo del oricú", dedicada y con un minirrelato exclusivo a modo de dedicatoria, distinto para cada comprador.

Las tensiones entre el pueblo caníbal de Mlotu y los empaladores de Dalpur van en aumento. La Danza de las Espadas lleva tres lustros sin celebrarse... Los caníbales han cruzado la frontera del río Sarián. Se dice que la primogénita de Ayelén de Mlotu ha muerto. Pronto habrá guerra. Tulgadaar, el envejecido emperador de Dalpur, la siente en los huesos.

Mientras tanto, Olvalee, el antiguo hechicero imperial de Dalpur, aguarda junto a su acólita la llegada del brujo Mbanu, quien ya lo derrotó en el pasado. Pero esta vez está preparado y finge morir mientras su alma escapa en alas de otro cuerpo. El buitre anfitrión del viejo hechicero Olvalee sobrevuela la batalla en la frontera entre los Pueblos Negros y las Tierras Secas. Del resultado saldrá el nuevo rey del continente…

Los Tambores de Anwara resuenan. El oricú ha levantado el vuelo. Los augurios no mienten, tampoco los huesos consultados por los chamanes. Ha llegado la hora de empuñar la lanza de nuevo, de que despierten los viejos dioses, de enfrentarse a los monstruos, también a los que laten bajo el pecho de los hombres.

282 páginas, 14 € (gastos de envío a España incluidos)


domingo, 26 de julio de 2020

Mruntwana

Una postal que hice para un concurso hace unos meses. Sigue habiendo premio para el que adivine los tres escritores de los sellos... :)


jueves, 21 de mayo de 2020

Los mantras de la sabiduría


Repite 857 veces al día los siguientes mantras con las sabias palabras de Pablo Cornejo:


"Confía en ti mismo. Los demás son una puta mierda".
"Sé tú mismo. Como si pudieras ser otro, so gilipollas".
"¿Quieres pintar tu casa y no encuentras el color que buscas? Usa Titanlux, es la polla".
"No dejes que nadie te diga que no puedes, despreciable infusorio maloliente".


Solo así vas a alcanzar el nirvana cósmico, librando a tu corazón del sempiterno chirimiri existencial que lo engristece y le hace pillar unos catarros del copón.

martes, 19 de mayo de 2020

El peso de la corona



Frunciendo el ceño, el rey de Cuquilandia escuchaba el informe de su chambelán. Era en días como estos cuando más sentía el peso de la corona. No, en serio, tenía problema de cervicales.
-Las ratios escolares han subido estrepitosamente, los bollycaos escasean y los psicólogos no dan abasto diagnosticando TDAs a los críos y burnouts a los padres, mi rey.
-Vaya por dios. ¿Y a qué se debe todo este pifostio?
-El ogro del reino ha desaparecido y los niños se multiplican sin control. Muchos llegarán a adultos y todo.
-¿Quién es el responsable? ¡Que le corten la cabeza!
-No va a poder ser, mi señor.
-¿Y eso? Si no voy a poder cortar un par de cabezas de vez en cuando, no le veo yo la gracia a esto de reinar, leñe.
-Ha sido el narrador, su alteza.
-Mecagon san Apapurcio Renegrío, hombre.


lunes, 11 de mayo de 2020

Uluru

Tuane asciende por la montaña sagrada. No ha sido fácil para él profanar Uluru, pero los blancos lo han obligado, como obligaron a su pueblo a abandonar las tierras natales. Los ingleses, que derriban emúes en plena carrera con sus armas de trueno sin darles la importancia debida. Él no es como ellos. Es un aborigen. Tuane hace un alto en el ascenso y sopla su didgeridoo para pedir perdón a la montaña en mitad del desierto. Espera también que Uluru le dé permiso para adentrarse en el Tiempo del Sueño una vez más, una última vez.

domingo, 10 de mayo de 2020

Epifanía pendiente (oscura, claro)



Desde chiquito, algo pasaba con Joselito Ceballos Carcosa: en los ejercicios de completar palabras del cole unía "rosas" con "negras", "venenosas" o "podridas" y el profe de Lengua, ferviente partidario de cogérsela con un papelillo muy fino de lenguaje inclusivo, encadenaba bajas por surmenage y burnout. Además, con eso de que tenía ictericia y comía poco, Joselito presentaba un aspecto cadavérico que le iba como un guante a su depresión crónica surcada de escarificaciones por todo el cuerpo. Por si fuera poco, su madre había desaparecido en extrañas circunstancias y el bueno de Joselito, abandonado a la buena de dios por su padre guorcajólico, escuchaba sin cesar canciones de esas de zumbaos que son mucho de llorar con una sonrisa de oreja a oreja. 
Vamos, que Joselito era gótico y no lo sabía.


sábado, 9 de mayo de 2020

Fondo de Triquini


Amanece en Fondo de Triquini y Rob Esponja se levanta ojeroso de la cama y llama a Paticio por teléfono.

-Paticio, tío, ve tú al Crustáceo Crustillante por mí. Estoy bien jodido, no veas la cagalera que llevo.
-¿Y eso, tron?
-El cabronazo del Señor Kangrejo me pagó este mes en especias y llevo tres días comiendo hamburguesas. Estoy de burguer-gangreburguer hasta los cojones y me voy patas abajo.
-Yo te haría el turno, compi, pero he quedado con Calamaro para jugar al Fortnite.
-Qué hijoputa que eres, Paticio.
-Ya te digo, tontolhigo.
-Vete a tomar por culo desde ya la próxima vez que me llames para ir a cazar medusas.
-Yo también te quiero, Rob Esponja. Hala, a seguir bien.
Rob Esponja cuelga y se echa al coleto medio tubo de Fortasec.
-¡Gary! ¡Gary! ¡Ven aquí, bonito! -llama Bob Esponja a su caracol a la vez que agita el tubo de Fortasec.

lunes, 20 de abril de 2020

GUERRA SIN CUARTEL


-Hola, ¿hablo con la Federación de Osos Panda Extremadamente Achuchables?
-Pues sí. Está hablando con su vicepresidenta, Ainara Pola Medrano Lucas, para servirle. ¿Y usted es...?
-Pascualete Cirineo, de la Asociación de Koalas Muchismo Amorosos.
-Ah, dime, Pascualete.
-Que sois unos cabrones y que eso no se hace, hombre. Como somos más adorables que vosotros, no os queda más que recurrir al juego sucio, putos osos maricones.
-No te sigo.
-Habéis puesto en la Wikipedia que cogemos a menudo la clamidia. La peña se va a pensar que somos bien guarretes y bajaremos un porrón de puestos en el ránquin.
-Eso os pasa por subir vosotros primero el artículo en el que pone que tenemos seis dedos, joder. Ni que fuéramos la madre de Tamara, hostias. Así cómo carajo vamos a resultar encantadores, putos marsupiales de los cojones. Haberos quedao en vuestra isleta en vez de venir a robarnos el trabajo al continente.
-Huy lo que me ha dicho. Que sepas que desde el AKMA vamos a tomar medidas con efecto inmediato.
-Mira qué miedito tengo, koala cabrón.
-La semana que viene no os dejaremos venir a nuestro cumple, hala. Se lo cascas al presidente cuando deje de rascarse las pelotas, Ainara, maja.
-Pues el FOPEA no vuelve a llamaros para la guerra de almohadas, jopelines. Ya está, ya lo he dicho. ¿Cómo te quedas, Pascualete?


miércoles, 15 de abril de 2020

Retornada



Pedí que volvieras con el cierzo de la margen izquierda, la orilla tabú que marca nuestra frontera, y lo has hecho, cambiada: desnuda, angulosa, enjuta y desgreñada cual ginestra, los dientes limados como las heréticas hienas que adoran del otro lado del torrencial padre Ébero; la mano de la alzada lanza sin meñique. Nuestros enemigos se lo arrancan a mordiscos para sus dioses.

Podría avisar a la tribu.

Tus ojos de caracal se hunden en mí y luego se posan en mi diestra. "Ven conmigo", dicen. No lo repetirán.

Sumido en tu recuerdo, contemplo mi mano sabiendo que no tengo valor. Que nuestro encuentro termina aquí.


miércoles, 1 de abril de 2020

Manoli & The Lustmordciños


'Grupo dark wave con influencias ambient, ethereal y muñeira busca gente interesada en unirse para nuestro primer disco, intitulado: Qué goth que soy y qué poquito que me quejo.

Los actuales integrantes del grupo somos:

-Juanqui "Berzas" Casorrán: harpa con y sin hache, triángulo, cítara, ukelele.
-Manoli "Comecoños" Bathory: letrista, solista, castañuelas, carracla.
-Obiang Mpolondo Ungombo Munbelembe: gaita leonesa, theremín, timbales, botella anís El Mono.
-Sidney "Fuckathon" Lassiter: coros, palmas, piano de cola y zambomba.

Se valorará experiencia demostrable con chiflaina australiana.'


Entre bostezo y bostezo, Tuane salió de Forocoches y se puso a quitarle el polvo a su didgeridoo.

"Esta es mi oportunidad -se dijo-, que no se me olvide escribirles luego. A ver si me resarzo de mi fracaso en La Voz Kids, joder."

martes, 28 de enero de 2020

MRUNTWANA

Un microrrelato de género fantástico con el que participo en el III Concurso de Microrrelato Postal:

MRUNTWANA.

Por si queréis leerlo, opinar, puntuar y tal... Graciassss.

¡Ah! Hay premio para el que acierte primero quiénes son los señores que salen en los tres sellos de la postal... Mandad vuestra respuesta aquí mismo, como comentario a esta entrada.

lunes, 18 de noviembre de 2019

Microrrelato "Hetera"

En el enlace de abajo podéis leer un microrrelatillo con el que participo
en el II concurso de microrrelatos "El taller de escritura":



Todo comentario es bienvenido, faltaría más.
Ánimo, que solo son 88 palabricas... ¡contando el título! XDDD

miércoles, 13 de junio de 2018

El nicho vacío

Como cada domingo, vuelvo a ti.
Hoy hace frío, el cementerio está desierto.
Ya hace casi tres años.
Aun así, me arrodillo, en silenciosa plegaria. Fuera del tiempo y el espacio, dentro de mi mudo dolor.
Aún espero a que vuelvas. Es esa esperanza lo que, de algún modo, me mantiene vivo.
Las flores que te puse la última vez ya no están. Alguien ha debido de robarlas y ofrecérselas a su deudo. Lo maldigo sin voz.
Cada vez que me hallo frente a tu nicho, vuelvo a pensar en ti, y el corazón se desboca en mi pecho. Entonces retrocedo, y me siento con la espalda apoyada en el sucio ciprés.
Imágenes de ti asaltan mi memoria. Tan vívidas, tan reales.
Gimoteo como un niño.
Te piropeé cuando nos presentaron, y las mejillas de tu dulce rostro cogieron el color de melocotones maduros. Fue eso lo que me llamó la atención de ti.
Tu tierna mirada, tornándose triste al contarme lo que tus padres opinaban de mí.
Tu apetecible talle al caminar.
Tus sabrosos pechos, tus gustosas caderas cuando hicimos el amor.
Se me escapa una lágrima.
No debí haberte comido.


viernes, 26 de enero de 2018

Personaje recién escrito busca novela I: Chindasvinto H. C.



Chindasvinto Higginbottom Cosculluela es un sincretista de libro: de mañana rinde fervoroso culto a la madre Gea desnudo en el patio de luces; en el trabajo, se prosterna cinco veces al día hacia la Kaaba; de tarde ofrece una libación de hidromiel al dios del trueno; con el ocaso, baila un enérgico candomblé acapoeirado a la par que escupe en pedorreta chamánicos chaparrones de sidra achampañada. Y en las horas más pardas de su insomnio crónico, despierta a todo el bloque para hacer a sus vecinos partícipes del gozoso culto pinchadístico con clásicos a todo volumen de David Guetta, Technotronic, Maluma y Chimo Bayo. Luego el bueno de Chindasvinto se hace una gayola eyaculando para dentro por no manchar la colcha, se queda frito y se adentra en el Tiempo del Sueño de esos aborígenes australianos tan feos.

Todos los médicos que han tratado a nuestro común amigo Chindasvinto coinciden en el diagnóstico: es un caso claro de sincretismosis galopante. Dicho sin tantos ambages y citando de modo literal a uno de ellos: “Concretísimamente, es Ud. un cretino, señor Cosculluela."

sábado, 17 de septiembre de 2016

Todavía el río

El río. Siempre el río. Inundando las ruinas de mis antepasados: la catedral de un viejo dios olvidado, las cuatro torres apuntando al cielo preñado de nieve. Quizá el dios se enfadó con ellas y desde entonces no ha dejado de nevar. Quizá sí, porque una está truncada como los dedos de los salvajes a los que atrapamos en la margen derecha. No hay mucha comida aquí. Así que arriesgo mis dedos cruzando a la otra orilla. El agua es tan fría como el rechazo de mi tribu. Pronto seré un hombre. No hay sitio para todos. La corriente me lleva y me golpea contra una pantera de bronce musgoso casi tan grande como una de verdad. Me impulso contra ella con pies que no sienten. En la margen izquierda, los árboles hambrientos me oyen y se agitan cerrándome el paso. Empiezo a hundirme hacia los delfines y los edificios del fondo. No puedo cruzar el Ebro. Me lo impide la arboleda.


martes, 21 de abril de 2015

Desde el andén




Las lágrimas desbordan mis párpados mientras espero al último tren. He pasado la noche despierto al lado de ella, ambos evitando rozarnos con extraña y dolorosa cortesía, como dos desconocidos que por circunstancias se ven obligados a dormir en la misma cama. Ayer me dijo que me quedara unos días más. Eso fue horas antes de que rompiéramos.
Por la mañana, hemos compartido un desayuno terminal sin palabras, como la última cena del condenado. Luego me he ido sin más. El enmarañado cordón laboriosamente trenzado durante años se ha roto con insospechada y gordiana rapidez.
En la estación de tren ha empezado a faltarme el oxígeno. Empezar otra vez, nacer de nuevo a la soledad. Llorando. Con dolor.
En el andén, esperando mi mismo tren, una chica tan parecida a ella que me he puesto a temblar. Burlón, el destino me llama al andén. No tengo fuerzas para desoír su llamada.
El sonido del tren acercándose. Dejo caer mi maleta.
Voy hacia ella. Me mira y sonríe. Quisiera decirle tantas cosas antes. Ya no hay tiempo.
—Yo…
La empujo. Cae entre las vías.
El tren la arrolla.
Me quedo mirándola.
Desde el andén.

lunes, 24 de mayo de 2010

martes, 5 de enero de 2010

YA LLEGAN

Atrapado. Encadenado. Torturado.
La existencia no es más que un breve lapso de solitario olvido entre abruptos riscos de pura agonía. Tal vez hubo otra vida fuera de la oscuridad de la jaula. Una vida de carne intacta y alma entera. Sin ganchos de hierro, sin máquinas de madera de torvo propósito, sin tensas tiras de cuero. Hombres de faces descubiertas a los que no rogar desesperado.
Miento. No estoy solo. Mis eternos compañeros jamás me abandonan. La dama de hierro sigue ahí mirándome, mostrándome su sardónica y expectante sonrisa metálica de un modo tan incitante que casi echo en falta su punzante y sombrío interior. Pero ahora me engaña con otro inesperado amante. Puedo oír sus débiles gemidos dentro de ella. Las ratas se abalanzan desde la negrura de su cubil para lamer la sangre que rezuma a sus pies. Luego desearán algo más. Y lo tendrán. A mí me tuvieron.
El creciente rumor de pasos ominosamente silenciosos llena el hediondo aire. Ya llegan.
Ya llegan.
¿Quién será su presa esta vez?
Tal vez el viejo sin ojos a mi izquierda. No puede ver ni oír, pero tiene un espléndido olfato y habiendo ya olisqueado su llegada, empieza a temblar y convulsionarse. Les encanta el pobre diablo. Sus locos aullidos se clavan en mi mente tan intensos que deseo que sea torturado.
Mi compañero a la derecha es diferente. Deliciosamente silencioso. Su rostro siempre logra de algún modo hacerme llegar una miríada de profundos y elaborados pensamientos, y de tal guisa, solemos entretenernos manteniendo una taciturna charla privada. Le cortaron la lengua.
También está el chico. Una expresión ausente de total locura reina en su estólido rostro. Sus llorosos ojos brillan animalescos. Hace mucho tiempo, lo llevaron aparte y le infligieron un castigo demasiado duro para ser presenciado. Eso me da miedo. Hasta los torturadores se avergüenzan. Y futuros pecados sangrientos les servirán para perdonarse los pasados. Sobre cuerpos demolidos y vencidas, sojuzgadas voluntades.
Ya llegan.